Las capacidades que una organización necesitará en los próximos años no necesariamente tendrán que buscarse fuera. Identificar el potencial que ya existe dentro puede abrir nuevas posibilidades para preparar, desde hoy, el talento que hará falta mañana.
Vistas en conjunto, estas cifras cuentan algo más que una historia sobre capacitación. Hablan de organizaciones que tendrán que prepararse para trabajar con capacidades diferentes y, al mismo tiempo, de personas que pueden crecer, aprender y asumir nuevas responsabilidades. Y es justo ahí donde aparece una gran oportunidad: 𝗲𝗺𝗽𝗲𝘇𝗮𝗿 𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗮𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗵𝗼𝘆 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗮́𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼́𝘅𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗮𝗻̃𝗼𝘀.
Esto implica mirar el desarrollo desde una perspectiva más amplia. Capacitar para mejorar el desempeño actual seguirá siendo necesario, pero conocer las capacidades, la experiencia y el potencial de las personas permite también imaginar hacia dónde podrían crecer, qué otras responsabilidades estarían en condiciones de asumir y qué necesitarían aprender para estar preparadas cuando llegue el momento.
Este es uno de los principales valores de anticiparse, pues cuando una organización tiene claridad sobre las capacidades que necesitará en el futuro y conoce realmente el talento con el que cuenta, puede empezar a acercar ambas realidades de forma planeada. 𝗗𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮, 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘀𝗼𝗹𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗼𝘆 𝘆 𝗮𝗹 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗿 𝗮 𝗹𝗮 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗮́ 𝗺𝗮𝗻̃𝗮𝗻𝗮.
Anticiparse también significa reconocer que las personas pueden evolucionar junto con la organización. Así es que identificar su potencial y prepararlas para asumir nuevos retos permite desarrollar, sin prisa, parte del talento que la organización necesitará en el futuro.
𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗮́ 𝗺𝗮𝗻̃𝗮𝗻𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗲𝗺𝗽𝗲𝘇𝗮𝗿 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗵𝗼𝘆.






