Transparencia salarial: mostrar el sueldo es solo el principio

La transparencia salarial todavía es un tema relativamente nuevo en México, pero ya forma parte de la discusión legislativa en nuestro país y, aunque por ahora no existe una obligación general para las empresas, vale la pena empezar a entender qué podría significar para las organizaciones.

Al hablar de transparencia salarial es fácil pensar que el primer paso consiste en decidir qué información estamos dispuestos a compartir, pero antes de llegar a ese punto quizá convenga preguntarnos si podríamos explicar con claridad por qué cada puesto y cada persona reciben determinado sueldo.

Pensemos, por ejemplo, en una empresa que decide mostrar que el puesto X tiene un sueldo que puede ir de 30 a 40 mil pesos mensuales. Conocer ese rango responde a una primera duda, pero inmediatamente pueden aparecer otras: ¿por qué el puesto tiene ese rango?, ¿qué hace que una persona gane 32 mil y otra 38 mil?, ¿qué tendría que suceder para avanzar dentro de él? Ese espacio definido entre un sueldo mínimo y uno máximo es lo que técnicamente conocemos como rango salarial, pero tenerlo establecido es apenas una parte de lo que necesitamos para poder explicarlo.

La experiencia de Estados Unidos empieza a mostrar que publicar una cifra no necesariamente resuelve esas preguntas. En Nueva York, por ejemplo, la legislación exige publicar rangos salariales en determinadas ofertas y que estos representen de buena fe lo que la empresa está dispuesta a pagar. Para definirlos se consideran factores como el mercado laboral, los sueldos actuales, el presupuesto de contratación y la experiencia o formación requerida.

Aunque en México todavía no existe una obligación general de este tipo, el fondo del asunto no es tan distinto. También habría que entender por qué ese puesto se encuentra en cierto nivel y qué responsabilidades lo distinguen de otros. Para llegar a esa respuesta es necesario comparar los puestos a partir de criterios claros (valuación de puestos), de manera que las diferencias de sueldo no dependan únicamente del título o de cuánto gana actualmente quien los ocupa, sino de lo que cada puesto representa dentro de la organización.

Algo parecido sucede entre las personas. Que dos colaboradores que ocupan el mismo puesto tengan sueldos diferentes no significa que algo esté mal; puede haber razones perfectamente válidas para que uno se encuentre en una parte del rango y otro en una diferente. La experiencia, el dominio del puesto, el desempeño o algunos conocimientos específicos pueden explicar esa distancia. Aquí lo importante es que la empresa tenga claros los criterios que utiliza y pueda aplicarlos de manera consistente.

La dificultad puede aparecer al tratar de explicar algunos casos especiales que se han presentado dentro de la organización. Tal vez fue necesario ofrecer un sueldo mayor para cubrir una vacante difícil, negociar un incremento para retener a una persona o hacer un ajuste especial después de una promoción. En su momento, cada caso pudo tener una razón perfectamente válida, pero ante una mayor transparencia también será necesario explicar por qué hoy existen esas diferencias.

Precisamente por situaciones como las que acabamos de presentar, la transparencia salarial puede llevar a las empresas mucho más allá de mostrar cifras; también puede poner sobre la mesa la necesidad de revisar si las diferencias que existen tienen una explicación razonable y consistente, si los rangos siguen respondiendo a las condiciones actuales del mercado y si los criterios utilizados para tomar decisiones de sueldo son suficientemente claros para explicarlos.

Quizá todavía falte tiempo para saber hasta dónde avanzará la transparencia salarial en México, pero que el tema ya forme parte de la discusión legislativa abre una buena oportunidad para empezar a mirarlo desde dentro de las organizaciones. Antes de preguntarnos qué información estaríamos dispuestos a hacer visible, puede ser más útil revisar si entendemos y podemos explicar las decisiones que están detrás de nuestros sueldos.

Transparentar una cifra puede ser relativamente sencillo; explicar por qué esa cifra tiene sentido requiere mirar con mayor profundidad los criterios y decisiones que están detrás de ella.

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