La compresión de sueldos ocurre cuando las diferencias de remuneración entre puestos, niveles o personas con distinta experiencia y responsabilidad se reducen más de lo debido. Muchas veces se construye poco a poco y de manera silenciosa, a partir de decisiones que, por separado, parecen razonables.
En México tenemos un buen ejemplo. Los incrementos al salario mínimo de los últimos años han presionado la parte baja de las estructuras. Según el sondeo de Sueldos.com, 41% de las empresas participantes señaló haber aplicado ajustes de entre 5% y 15% en sus niveles inferiores, mientras 30% realizó ajustes puntuales. En conjunto, 71% tuvo que mover los sueldos de la base más allá de los ajustes realizados en niveles superiores.
Ajustar los sueldos más bajos ante un incremento al salario mínimo puede ser necesario, pero el problema aparece cuando se analiza aisladamente. Si un puesto operativo recibe un incremento mayor que el de su supervisor, ambos pueden seguir teniendo un sueldo competitivo frente al mercado, pero la distancia que reconocía la diferencia de responsabilidad se habrá reducido. Si se repite durante varios periodos, la estructura comienza a comprimirse.
Algo similar sucede al contratar. Una vacante difícil de cubrir puede llevar a elevar la oferta para atraer al candidato que se necesita, pero si el nuevo sueldo se define únicamente por lo que exige el mercado, puede terminar muy cerca del que reciben personas con mayor experiencia. La contratación resolvió una necesidad, aunque también modificó una relación interna que quizá nadie observó.
Las promociones pueden producir un efecto parecido. Promover a una persona implica reconocer un nivel mayor de responsabilidad, pero si el incremento deja su sueldo apenas por encima del nivel anterior, la diferencia económica entre ambos puestos pierde significado. Por eso, más que revisar cada ajuste contra el anterior, conviene entender qué sucede con las distancias alrededor de esa posición.
La información utilizada para tomar estas decisiones también importa. Según el sondeo de Sueldos.com, 7 de cada 10 empresas que presentan una compresión moderada utilizan como referencia de mercado información proveniente de bolsas de trabajo, datos del ocupante anterior o consultas realizadas a través de redes sociales. El dato no significa que estas fuentes sean la causa, pero sí destaca la importancia de contar con referencias consistentes y confiables cuando una decisión individual puede afectar el equilibrio de la estructura.
Ante este panorama, la compresión de sueldos no necesariamente comienza con una mala decisión. Puede empezar con varios movimientos que tienen sentido por separado, pero que poco a poco reducen las diferencias entre puestos, experiencia y responsabilidades.
Mirar cada ajuste como parte de una estructura, y no como una decisión aislada, permite entender su efecto más allá del puesto.






