¿Qué tan confiables son las decisiones salariales que estás tomando?

Son las nueve de la mañana de un día que aparentemente será tranquilo, pero de repente uno de los gerentes entra en tu oficina y te dice:

“Necesitamos hacer algo. Uno de nuestros colaboradores clave recibió una oferta de la competencia y si no ajustamos su sueldo hoy mismo, lo más probable es que mañana nos diga que se va”.

Tú, respiras hondo y te viene a la cabeza que, además, entre los colaboradores no hay otro que esté preparado para ocupar ese puesto y que la selección para ese perfil es complicada y por lo tanto tardada.

La situación exige una respuesta rápida, pero en qué información te vas a basar para tomar la mejor decisión.

Lo más fácil y rápido es autorizar un incremento atractivo que compita contra la propuesta que ha recibido el colaborador. Sin embargo, eso da lugar a muchas otras preguntas: ¿En realidad lo que tu empresa está pagando está por debajo del mercado? Si autorizas el incremento, ¿qué ocurrirá con otras personas que ocupan el mismo puesto? ¿Seguirá existiendo equidad interna en la organización? ¿El problema es el salario o existen otros factores que están influyendo en la decisión de marcharse? Y quizá las preguntas más importantes de todas:

¿Qué pasará si mañana llega otro colaborador con una situación similar? ¿Tomarás la misma decisión o volverás a empezar desde cero?

Las decisiones más difíciles relacionadas con los sueldos, rara vez se presentan cuando se prepara el presupuesto anual; generalmente aparecen en momentos inesperados cuando hay poco tiempo para actuar y mucha presión por no perder a un colaboradores clave.

Por eso, es muy importante que las organizaciones cuenten con criterios precisos antes de enfrentar un urgencia. Entonces ¿cuáles son esos criterios que te ayudarán a tomar mejores decisiones en cuestión de sueldos?

  1. Contar con información confiable del mercado permite saber si el sueldo o la compensación que pagas realmente perdió competitividad o si la atractiva propuesta que recibió tu colaborador es solo un caso aislado.
  2. Tener una estructura salarial actualizada ayuda a entender hasta dónde existe margen para hacer un ajuste sin generar desequilibrios internos.
  3. Disponer de políticas claras evita que cada incremento dependa de quién negocia mejor o de quién llegó primero con una jugosa oferta externa.

En compensaciones no siempre existe una única respuesta correcta, pero lo que sí puede existir son criterios claros y consistentes que permitan actuar con objetividad. La diferencia no la marca el incremento que se autoriza, está en la solidez de los criterios que lo respaldan, porque cuando no existen criterios, la urgencia termina reemplazando a la estrategia.

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